14.2.06

La asociatividad como estrategia de desarrollo de pymes y destinos turísticos

El escenario social actual en Latinoamérica y Argentina presenta profundos contrastes: Por un lado crecimiento en la macroeconomía, avances tecnológicos, fortalecimiento del proceso de democratización. Por otro, vulnerabilidad y exclusión social, aumento de la desocupación y de la desigualdad en la distribución de la riqueza, persistencia de la pobreza, desintegración de los principios de la solidaridad. Siempre se dice que el turismo representa una oportunidad para el desarrollo. Para que ello pueda ser una aspiración cierta para las comunidades, debería estimularse la promoción de políticas regionales capaces de estimular la creación de entornos territoriales innovadores para la concertación estratégica de actores sociales y el fomento de la actividad productiva y empresaria local.

Es estratégico apoyar y dinamizar los procesos de desarrollo local, en tanto implican:
fomento de la actividad productiva, generación de empleos genuinos, generación de sentimientos de identidad y pertinencia hacia la comunidad, articulación de políticas de desarrollo social y de desarrollo económico, participación activa de las instituciones y organizaciones locales, fortalecimiento institucional municipal.

Hoy más que nunca las empresas turísticas necesitan "repensarse" y descifrar las nuevas posibilidades de una realidad que siempre admite ser redescubierta. Debe revalorizarse una cultura genuina del emprendimiento y la innovación, para impulsar objetivos de desarrollo local. El desafío es fortalecer la capacidad de las comunidades locales para adaptarse a los cambios del mercado y beneficiarse con las oportunidades de negocios que surgen y se identifican en el medio a partir del desarrollo del turismo, incrementando su vitalidad económica. Este proceso requiere competencias emprendedoras que vayan tejiendo una red social productiva–servuctiva, considerando a la microempresa como unidad económica que genere riqueza y autoempleo.

La asociatividad aparece entonces como una estrategia clave para la competitividad de los microemprendimientos y de estos destinos turísticos emergentes.


La asociatividad es un mecanismo de cooperación entre empresas pequeñas y medianas, en donde cada empresa participante, manteniendo su independencia jurídica y autonomía gerencial, decide voluntariamente participar en un esfuerzo conjunto con los otros participantes para la búsqueda de un objetivo común.
La necesidad de diseñar y adelantar estrategias colectivas pasa a ser no solamente una posibilidad de desarrollar ventajas competitivas individuales y conjuntas, sino que puede llegar a constituir un requisito básico de sobrevivencia para las PYMEs turísticas. Incluso alguna de las estrategias individuales tendrán éxito en la medida que ellas sean complementadas con estrategias colectivas.

2 comentarios:

viajarXmundo dijo...

Comparto plenamente la necesidad de la asociatividad para que las PyMES toman postura en el actual mercado y aumenten su competividad. No obstante, es fundamental el apoyo que demuestre el estado, aportando espacios de integración, normativa vinculante, etc.
En el caso del Noroeste argentino, concretamente en la Quebrada de Humahuaca, tras la declaración de este área como patrimonio de la humanidad, no son pocas las familias que han generado sus emprendimiento. Por supuesto que esto permite aumentar la productividad, el nivel de empleo y la situación económica. Sin embargo, cabe preguntarse que sucederá en el largo plazo. ¿Qué sucedera cuando los atractivos que le valieron la declaración se hayan sobreexplotado y pierdan su capacidad movilizadora y motivadora? ¿Qué pasará cuando todas estas familias que apostaron por el turismo se encuentren con que no tienen más clientes porque ellos mismos destruyeron sus recursos? Hasta el momento el Estado Provincial (Jujuy) no ha demostrado ninguna política turística clara que permita coordinar este boom de la actividad. No se realizan controles de calidad y de habilitación, no se evaluan los planes y proyectos que se presentan. En fin... todas estas PyMES que surgieron expontaneamente como respuesta a una oportunidad, si no son capaces de reconocer la importancia de la conservación del recurso en el largo plazo, dificilmente reconozcan la necesidad de asociatividad para aumentar la competitividad. Entre otras razones porque surgieron como una reacción y la visión que se aplica es el corto placismo.

Anónimo dijo...

Coincido en el rol clave del estado en este tema. En materia de asociatividad, creo que no debemos esperar que el Estado sea el que asuma los principales compromisos, y defina políticas y las sostenga. La apreciación de Ana es certera en el punto que el accionar del sector público debería concentrarse en el incentivo y promoción de espacios de trabajo colaborativos, en la definción de normativas y en la facilitación de instancias de participación.
Pero no podemos esperar que el Estado sea el motor de estos procesos. Las universidad, en conjunto con municipios y organizaciones intermedias, están llamadas a jugar un rol clave como agentes centrales en estos procesos. Tienen el know how, los recursos humanos, y la trayectoria para hacerse cargos de estos desafios con la seriedad y el compromiso necesarios. Creo que se trata de confiar en la capacidad de trabajo que existe en estos cuadros técnicos, para salir a hacer experiencias, que a su vez retroalimentan las capacidades de coentes, investigadores y extensionistas.
Ago de esto estamos proponiendo en el proyecto de asociatividad en el Norte Neuquino, con el correr de envios voy a contar un poco más de que se trata. Gracias poer el intercambio

Rodrigo